Buscar ese empolvado mapa donde están las direcciones correctas para llegar a él.
Ese empolvado mapa, lleno de caminos retorcidos, avances y retrocesos,
Empapado de olores del pasado, esencias refrescantes húmedas, y que te humedecen.
Un mapa, que imaginaste perdido, un mapa que nunca esperaste encontrar.
Pero ahí estaba, sólo cubierto de relojes llenos de segundos que corren ajetreados, robóticamente siempre hacia la misma dirección.
Tu mapa. Tu mapa descubrió el camino, que me hizo llegar a los pequeños, pero inmortales segundos... que por cierto, corrían despavoridos. Rendidos, con los brazos en alto.
Espero que este camino no se borre, o que al menos sobreviva uno de los segundos, donde diga que un día hubo un mapa, con las indicaciones correctas, lleno de caminos retorcidos, avances y retrocesos...que conducía a aquellos, a los pequeños, pero inmortales, segundos de felicidad.
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