
"Amor, me enseñaste la felicidad , comprender el privilegio de la vida, y como la vida sin ese privilegio adolece de causa.
hoy la eternidad abraza nuestro encuentro, mi alma se liga a tí para siempre y desde hoy sólo son nuestros cuerpos se distancian.
Amiga , sólo te pido perdón.Tal vez un capricho del destino caducó nuestra amistad, pero nadie apagó el cariño.
Hermanos, perdón por entregarles esta guerra, pero mi alma mortificada me ruega que la libere.
Les pido que no pierdan tiempo con un profesional, confío que la paz nació en sus corazones ,
y sé esa paz andará por sus caminos.Los amo."
A media mañana de un domingo , en un año de primavera postergada , ahí estaba Marión , con su carta entre sus dedos.
Un rocío suave caía sobre su cara , era la naturaleza que le susurraba que no atentara. Pero su mirada obsesiva,
era orgullosa . El miedo la hacía tiritar, pero no cabía el arrepentimiento. Sacó unas piedras y unas pitas de su bolso.
Caminó hasta la mitad del puente, observó el caudal del agua . Los autos eran escasos y la gente iba toda ensimismada.
Estaba todo perfecto , sentada en la vereda ató sus muñecas y sus tobillos. Con cuidado se subió a la baranda.
Aquí ató las piedras. Miró nuevamente el fondo, y sin pensarlo como siempre lo hacía.Sólo saltó.
La carta guardada en el bolsillo de su chaqueta , quedó tirada en la acera. Su cuerpo se hundió rápidamente y el alboroto,
fue opacado por el inicio de una tormenta desmedida, rayos y granizos ,que apagaron su muerte.
A dos cuadras , Juan el Mestizo se levantaba del alero de la iglesia, mientras un párroco apurado por iniciar la misa
dominical lo apuraba. Con hálito alcohólico le daba las gracias al cura, el que se corría de darle la mano con un poco de asco en su cara.
Mientras cruzaba el puente Juan encontró una chaqueta Columbia y como era domingo y había tormenta, supo que Dios lo agazajaba .
- taita te prometo que te preundo una velita en la misa de la tarde- se la puso en sus hombros y corrió a refugiarse.
Juan el Mestizo , sonreía y a la vez escampaba .
Mientras Juan escapaba de la lluvia la carta voló a medio metro del piso, cayó en un barrial creado por la reciente lluvia.
Ya en el lodo fue aplastada por el camión que conducía Marcos enojado por tener que trabajar en domingo.
Despedazada la carta nunca nadie se enteró de Marión.
Dos semanas después Jhonatan jugaba con su primo a la orilla del río, de pronto su cara se llena de espanto. Era Marion.
Azul y muy helada.
Un detective flojo toma el caso y ante la presión y la ausencia de pista , el mediocre sentencia: fue violada y posteriormente
ahogada.
La noticia corrió rápido" niña es violada y asesinada" , nadie entendía , es que las líneas de las cuerdas habían sido borradas por el agua.
Tonta Marion , tonta enamorada, un paso atrás y el sol habría golpeado tu cara. Mientras tu saltabas , el amor de tu vida
te buscaba y tu correo era llenado por una carta de perdón de tu amiga.
Tonta Marión, tonta , muerta y violada.


Tu cara ya adormecida por el alcohol, sin ningún sentido esbozaba una sonrisa.