viernes, 18 de septiembre de 2009

Una mañana .


Fuerzo los ojos cargados de sueño,
por tus inoportunas caricias,
deslizas tu mano por mi insensible cara en una hora inoportuna,

reacciono enredada en tus brazos ,
son tus extremidades o las mías,
no entiendo qué pasa,
es mi cuerpo o el tuyo,
acaso es un sueño de kafka?

pero no es nuestra identidad desdoblada,
son sólo nuestros insurrectos cuerpos,
los que nos han jugado esta gracia,

cansados los músculos de tanta caricia,
han hecho gran huelga de amanecida,
"unámonos los abdominales y los muslos,
para que no claudiquen los compañeros
descanso nosotros tendremos,
y ellos pagarán de forma justa "-dijeron.


así fue como tanta caricia desmedida,
hartó a los disolutos músculos,
que deseosos de venganza
nos han hecho mounstros! ,

Todavía la luz es difusa,
yo sometida y acondicionada,
veo la hora
y te odio,
por fin entiendo los estupefacientes...
qué dulce es estar inconciente!

Minutos después, todavía con mareos de flojera
mis ojos se hacen más livianos y la luz se asienta más firme.
Ahí estás todavía!
pegado a mí con tus ojos parlantes,
todavía siameses!

miro tu boca discreta,
y tu frente de persona importante,
veo como tu nariz aletea ,
cuando el frío la golpea,
me enterneces,
y mi odio se escurre, se derrite en un mousse de dulzura,
no imaginas como tu pelo me divierte y como tus ojos multicolores abajo , me hacen fiesta.

siameses,
engendros,
somos pequeños mounstros,
y no nos importa,

al fin unidos para siempre!

somos sólo mutantes con un mousse de odio y dulzura.


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