
Un poco de silencio azota mi aliento,
Un poco de silencio ahorca mis muñecas,
Un poco de silencio golpea mi cara,
Un poco de silencio moja mi espalda,
Un poco de silencio me atormenta…
Los cuerpos llenos de bulla, son paralizados y violados por un poco de silencio,
Ahoga su alboroto, detiene el fluir del estruendo.
¡Un poco de maldito silencio! , que se escabulle desde las entrañas,
brota por las bocas y paraliza el follón congelando a los miembros.
Desde el cielo se derrama el gris,
Cae encima de los cuerpos, el color se zafa.
Las bocas vomitan neblina fría, el gris ha carcomido los pulmones.
Un súbito golpe desde el pecho recobra el calor,
un estallido arranca con furia el gris.
Los miembros recuperan el aliento,
la bulla asalta nuevamente las orejas.
Las caras se tragan el silencio, lo cubren con bulla, lo asfixian, lo queman.
Un poco de silencio,
empujado por un rollo de saliva,
Un poco de silencio que no volverá a regurgitar.